martes, 27 de mayo de 2014

SOSEGADO DESCANSO



Él le dice que van a llegar tarde. Ella le contesta que eso es imposible porque el muerto está bien muerto y no hay forma de que se eche andar, se vaya a la puerta de entrada de su casa y se quede allí anclado esperándolos con gesto de impaciencia para, al verlos llegar, recibirles con la muñeca izquierda alzada y el dedo índice de la mano derecha tamborileando la esfera del reloj. Él le pregunta si ha terminado de arreglarse. Ella le dice que todavía no porque tiene que echarse su manita de pintura en la cara, no vaya a ser que los allí presentes, al verla tan paliducha, de puro espanto, la quieran velar también. Él se pasea por la casa arrastrando la suela de los zapatos y no es hasta que comprueba que ella ha guardado todo el maquillaje en el tocador cuando se atreve a interrogarla de nuevo: «¿Por fin?». Ella le responde, sin ocultar su desidia, que solo le falta echarse perfume para disimular el olor a muerto que de seguro se le va a pegar en la ropa, porque ese es un olor que se adhiere al tejido más aún que el del tabaco.
De camino, él conduce y ella habla: de la subida de la luz, de las rebajas, de los vecinos y de las maldades de su suegra que siempre se anda metiendo en todo y menos mal que ella  es muy conciliadora y no quiere problemas familiares que si no ya le hubiera dicho unas cuantas cositas que es hora que alguien le diga a esa mujer.
Cuando llegan, descubren que no hay nadie en la casa del difunto y ella sentencia que eso es porque todos deben haberse ido a la misa y que ya sabía ella que lo mejor era ir directamente a la Iglesia.
Él conduce, de nuevo, pensando en el afortunado muerto y su sosegado descanso entre cuatro paredes de madera que para él las quisiera.

miércoles, 21 de mayo de 2014

CONFESIONES DE UNA puta CREATIVA

copywriter creativa

Soy una puta creativa y menudo disgusto se llevaría mi madre si se enterara. Además, escribo.

Y es que no importa lo hermosas que sean mis palabras, pues hoy por hoy no hay quién las lea si no las amorcillo con indumentarias cantosas, les añado complementos o cualquier tipo de fluorescencia para que llamen la atención y las amaestro como a rameras para que, cuando vean la luz, se contoneen sin decoro a cada golpe de lengua mientras son pronunciadas. Para conseguir tal efecto, me veo obligada a vomitar mis palabras tras una maceración tan tormentosa que me deja las tripas revueltas y el cuerpo cortado durante algunos días. Y, sin embargo, disfruto haciéndolo.

domingo, 18 de mayo de 2014

PASTEL MÁGICO 3x1



Cría cuervos y te sacarán los ojos. Muchas de mis recetas nacen de la intención de vacilarle en la cocina a mi madre. Lo confieso. Ya te he hablado en alguna ocasión de su bizcocho de yogur, un pastel tan simple pero tan jugoso y sabroso que es todo un clásico en las meriendas de mi familia. La receta que utiliza no es ningún misterio, es la típica receta de bizcocho de yogur que todos conocemos, pero debe ser el tiempo de horneado o algún truquillo que ella tiene y que, por supuesto, jamás me va a confesar, el que hace que consiga un bizcocho riquísimo que por más que lo he intentado nunca me sale exactamente igual.

¿Cómo hago para derrocar a un clásico o al menos estar a la altura de las circunstancias?
No lo tengo fácil, no puedo competir elaborando un bizcocho cualquiera, así que  recurro a la artillería pesada. Mi propuesta para las meriendas es un pastel que no deja indiferente a nadie: un pastel mágico.

sábado, 10 de mayo de 2014

LE TIRÉ UNA PIEDRA PARA QUE DEJARA DE CANTAR




Aquel día, le tiré una piedra para que dejara de cantar.
No entendía cómo era posible que aún no se hubiera dado cuenta.
Hacía una semana que lo tenía detrás, como a una sombra. Pero claro, le bastaban un par de cervezas para convertirse en una vieja cotorra que no paraba de rajar. No era más que un crío con cuatro pelusas en el bigote y pensaba, el pobre ingenuo, que iba a salvar al país sólo por la boca.
Él se giró siguiendo la trayectoria de la piedra hasta que sus ojos se encontraron con los míos. Al verme, la tez le fue cambiando de color para camuflarse con el blanco sucio de la pared, siempre le pasaba lo mismo cuando me veía.
Se agachó a recoger la piedra porque la reconocía, era de esos pedruscos de harina que hacía su padre y a los que tenía el descaro de llamar pan.

lunes, 5 de mayo de 2014

QUICHE LORRAINE EN MEMORIA DE ALFRED HITCHCOCK




Soy una gran defensora de posturear entre fogones pero, soy consciente de que, a veces, eso no es suficiente y hay que llevar el postureo al mundo de las ideas (estoy de un “platónica” últimamente…).
              
Esta semana me había propuesto ilustrarme un poco sobre cine clásico porque ese es un tema con el que uno siempre queda bien en esas charlas presuntuosas y super trascendentales entre gafapastas o  esas pseudointelectuales que tienen lugar con un par de cervezas de más y, ahora que ha empezado la temporada de apalancarse en las terrazas al amparo del microclima, sé que voy a verme en una de esas muy a menudo. Esta es como mi particular operación bikini.